Manifestantes pró-cubanos na abertura da Cúpula dos Povos, no Panamá (Foto: EFE/Página/12) |
O presidente estadunidense deu por terminada a tramitação para retirar Cuba da lista de países patrocinadores do terrorismo. Sobre a Venezuela, sem se referir especificamente ao decreto de sanções, mandou sinais de que não acredita no que diz, ou seja, que o país bolivariano seja uma ameaça para os Estados Unidos.
Matéria do jornal
argentino Página/12, edição impressa
de hoje, dia 10 (em espanhol)
Barack Obama le bajó el tono a la polémica con
Caracas al señalar que “no creemos que Venezuela sea una amenaza para Estados
Unidos y Estados Unidos no es una amenaza para el gobierno de Venezuela”, poco
antes de su llegada a Panamá, donde mantendrá un encuentro con su par cubano,
Raúl Castro. Además, Obama dio por terminado el trámite para retirar a Cuba de
la lista de países patrocinadores del terrorismo. “La revisión ha sido
completada por el Departamento de Estado”, dijo el presidente estadounidense a
los periodistas en Kingston, Jamaica, en la escala previa a su viaje al país
centroamericano.
Panamá acogerá
a presidentes y representantes de 35 estados que asistirán entre hoy y mañana a
una nueva edición –la séptima– de la Cumbre de las Américas, que se ganó con estricta
justicia el calificativo de histórica, ya que Cuba participará por primera vez
del encuentro que siempre lideró Estados Unidos bajo la protección de la
cercana Organización de Estados Americanos (OEA).
Aunque la
posible remoción de Cuba de la lista de países que apoyan al terrorismo
adquirió peso en las últimas horas, sobre todo después del anuncio hecho por
Obama, esta buena nueva no será la única protagonista del encuentro de
mandatarios que sesionará en el custodiadísimo Centro de Convenciones Atlapa,
ya que el jefe demócrata deberá escuchar el reclamo de Venezuela y varios
países de la región, que rechazan su decreto de calificar al estado bolivariano
como una amenaza para su seguridad interna. El jefe de Estado envió señales y
explicó que, a pesar de lo que dice el decreto, Venezuela no es una amenaza
para su país. El mandatario estadounidense también senaló que ni su país ni el
continente deben mantener silencio ante la situación en Venezuela que, a su
juicio, enfrenta retos enormes y con cuyo gobierno Washington sigue abierto al
diálogo directo.
En ese
contexto, Obama volvió a bajarle el tono al decreto que firmó el 9 de marzo
último, en el que califica a Venezuela como una amenaza para la seguridad de
los Estados Unidos y que aplica sanciones económicas a funcionarios del
gobierno de Nicolás Maduro. “Seguimos muy preocupados por cómo el gobierno
venezolano sigue esforzándose por intimidar a sus adversarios políticos,
incluido el arresto y acusación por cargos políticos de funcionarios electos, y
la erosión continua de los derechos humanos”, señaló Obama. Explicó, a su vez,
que las sanciones anunciadas en marzo iban dirigidas a disuadir la violación de
derechos humanos y la corrupción en Venezuela.
Las sanciones,
aseguró el jefe de Estado, van dirigidas a las personas responsables de
perseguir a los adversarios políticos, restringir la libertad de prensa, usar
la violencia, detenciones y arrestos arbitrarios.
Obama aclaró
que estas sanciones no quieren socavar al gobierno venezolano ni promover la inestabilidad
en Venezuela. Si bien el mandatario intentó bajar los decibeles a la
controversia con Caracas, no retiró el decreto, lo que dará pie al reclamo del
presidente venezolano, Nicolás Maduro, que le presentará unas 10 millones de
firmas de ciudadanos de ese país que rechazan la medida. El presidente
venezolano no se privó ayer de apelar al sarcasmo. “Logramos que el presidente
Obama reconociera de palabra que Venezuela no es una amenaza, ahora
#ObamaDerogaElDecretoYa”, escribió en su cuenta de Twi- tter.
Aunque ya se
consiguieron las 10 millones de rúbricas planteadas como meta, Caracas aseguró
que continuará con la campaña para recolectar firmas contra el decreto firmado
por el presidente estadounidense. “Nosotros vamos a seguir recogiendo hasta el próximo
30 de abril en todas las esquinas calientes, casa por casa, a través del cuerpo
a cuerpo, firma por firma”, dijo el dirigente del gobernante Partido Socialista
Unido (PSUV), Jorge Rodríguez, encargado de la campaña. La recolección de
firmas fue incorporada a un informe que Maduro adelantó que llevará a Obama en
el marco de la Cumbre de las Américas.
Sobre la salida
de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, los expertos
aseguran que esa medida sería sobre todo un gesto simbólico en el diálogo
iniciado entre Washington y La Habana hace casi cuatro meses. “Esto ha sido una
especie de piedrita en el zapato en el proceso de normalización de relaciones
diplomáticas”, comentó Frank Mora, director del Centro para América Latina y el
Caribe de la Florida International University. “El gobierno cubano dijo en
varias ocasiones que sí era un impedimento”, agregó Mora, ex encargado de
América latina en el Pentágono durante el primer gobierno de Obama.
Estar en la
lista que completan Irán, Sudán y Siria implica una serie de sanciones, entre
ellas el bloqueo a cualquier intento de parte de La Habana de obtener préstamos
que lleguen de instituciones financieras internacionales. A pesar del optimismo
por el inicio del diálogo entre ambos países, Estados Unidos advirtió en
múltiples ocasiones que el proceso para restablecer las negociaciones con Cuba
será lento. Aún quedan asuntos espinosos por resolver, como la reapertura de
embajadas en Washington y La Habana y el embargo que pesa desde 1962 sobre la isla
y ahoga a su economía.
Quien también
llega a Panamá es el secretario de Estado, John Kerry, que posiblemente se
reúna con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, según fuentes de la Casa
Blanca. La foto que saldrá de la cumbre, la de un presidente estadounidense y
uno cubano juntos, dará la vuelta al mundo. La única y última vez que Obama y
Castro se vieron las caras fue cuando coincidieron en los funerales de Nelson
Mandela en Sudáfrica en 2013.
Los ejes de la
VII Cumbre de las Américas versarán sobre el combate a la pobreza, los aumentos
de cooperación en campos como salud, educación y seguridad, entre otros, y el
fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y la participación ciudadana.
Si bien no
todos los mandatarios habían arribado ayer, los organizadores confirmaron la
presencia de 32 jefes de Estado y de otros tres representantes. Los panameños
de a pie, mientras tanto, parecen prestarle más atención a la reunión
continental, porque se ven perjudicados por las estrictas medidas de :seguridad
que unos 5000 agentes de distintas fuerzas desplegaron en los alrededores del
Centro de Convenciones y en proximidades de los hoteles en los que se alojan
las delegaciones extranjeras.
Con un calor
que ayer bordeaba los 35 grados, militares enfundados en uniformes verde oliva
no tuvieron problemas en desviar por las buenas o no tanto a los atribulados
automovilistas que terminaron atrapados en gigantescos embotellamientos, aunque
con la ventaja de gozar de excelentes equipos de aire acondicionado. Por la mañana,
el tránsito apareció restringido en varias avenidas claves –el corredor Norte,
el corredor Sur, la avenida Balboa– y hasta en el puente Las Américas, una
imponente obra sobre el canal de Panamá, y se suspendieron las actividades en
oficinas públicas y en escuelas y universidades. Hubo restricciones en la ruta
que va a las zonas de playas, porque Obama hizo base en Buenaventura, una
urbanización turística ubicada a 40 kilómetros de la ciudad. En paralelo al
encuentro de presidentes se celebran el Festival de Cine (IFF), la Cumbre de
los Pueblos, que reunirá a organizaciones sindicales y movimientos sociales del
continente y en la que estarán los mandatarios de Bolivia, Evo Morales, y de
Ecuador, Rafael Correa, y la Cumbre de los Pueblos Indígenas, que reunirá a
líderes originarios del hemisferio.
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