segunda-feira, 15 de fevereiro de 2016

EUA X CUBA: O INTRINCADO CAMINHO DO DEGELO

James Clapper, militar reformado e chefe da Inteligência do governo de Obama (Foto: EFE/Página/12)
A diplomacia e a segurança nacional não transitam o mesmo caminho nas relações entre os Estados Unidos e Cuba: James Clapper, o chefe da Inteligência estadunidense, definiu o governo cubano como uma “ameaça”. De Havana advertem que a Rádio Martí – a emissora que desde 1983 hostiliza a ilha a partir de Miami – poderia ser privatizada.
(O Brasil também é citado como uma “ameaça”, depois da  Rússia, China, Irã, Cuba, México e Venezuela)
Por Gustavo Veiga – no jornal argentino Página/12, edição impressa de hoje, dia 15 (em espanhol)

La diplomacia y la seguridad nacional no transitan el mismo camino en las relaciones de nuevo tipo que han encarado Cuba y Estados Unidos. Desde julio y agosto de 2015, cuando reabrieron sus embajadas respectivamente, eso quedó a la vista. Señales claras de una histórica desconfianza dejaron su marca en los últimos días. En Washington, James Clapper, el jefe de la Inteligencia de EE.UU. definió al gobierno de Raúl Castro como una “amenaza”, solo por debajo de China y Rusia, cuando presentó su informe ante la Comisión de Asuntos Militares del Senado. Desde la Universidad de La Habana, la académica Olga Rosa González, una especialista en Comunicación, denunció que Radio Martí – la propaladora que desde 1983 hostiga a la isla desde Miami – podría privatizarse, en una operación de maquillaje para seguir con la misma línea, pero legitimada. ¿Cómo? Ya no pertenecería a la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), el gobierno de Obama la sacaría de la órbita federal y no podría hablarse de una campaña financiada desde el Estado.
La exposición de Clapper en el Senado endulzó (adoçou) los oídos de la mayoría republicana en esa Cámara y fue reproducida por casi todos los medios. Militar retirado y director de Inteligencia Nacional, el hombre de confianza de Obama en este tema desde 2010, dijo que “Rusia y China representan la mayor amenaza, seguidos por Irán y Cuba, a menor escala”. Sin inmutarse, se justificó en que la isla “sigue siendo una amenaza crítica de contrainteligencia”. El informe del funcionario también contenía los nombres de tres países más de Latinoamérica devenidos en “amenazas” por diferentes razones: México, Venezuela y Brasil.
A guerra midiática dos EUA contra Cuba continua
Desde La Habana no hubo una respuesta oficial a estos conceptos de Clapper. Tampoco a otros como que “los líderes cubanos seguirán concentrados en preservar el control político, mientras se preparan para una probable transición presidencial en 2018”. Pero sí se difundieron informaciones sobre cómo Estados Unidos planea seguir con sus intervenciones mediáticas sobre la isla por otros medios. En Cuba Debate, un portal de noticias no gubernamental donde escriben desde Ignacio Ramonet a Paul Krugman y Frei Betto, acaba de publicarse La guerra mediática de EE.UU. contra Cuba continúa.
En una entrevista, la investigadora del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (Cehseu), de la Universidad de La Habana, Olga Rosa González, dice sobre la presunta privatización de Radio Martí: “Esta diferencia entre una entidad federal y una no federal vinculada al mundo de las transmisiones es muy importante para Cuba porque, de convertirse en una entidad no federal, la OCB no sólo se dedicaría a la simple transmisión de información sino que, como he dicho en otras ocasiones, podría contratar a ‘periodistas independientes’ que ya no serían pagados oficialmente por el gobierno estadounidense sino por una entidad privada. Así, la información sería más creíble para cualquier audiencia”.
Sea cual fuere la medida que adopte la Casa Blanca –privatizar los medios anticastristas o sacar del área federal a la OCB– González dice que a Radio Martí “la mantienen porque a pesar de no haber sido efectiva no cejan en su interés por subvertir el orden interno en Cuba, destruir a la revolución y mantener sus compromisos con la contrarrevolución. Lo único que persiguen los cambios por los que abogan es emplear un nuevo método, nada más”.
Que Clapper haya cuestionado al gobierno de Raúl Castro a pesar de los nuevos vínculos diplomáticos se debe, según él, a que la inteligencia cubana “continúa viendo a Estados Unidos como una amenaza primaria”. Además dijo que “Rusia continúa involucrándose con Cuba, Nicaragua y Venezuela, y probablemente quiera acceso de las fuerzas militares rusas a puertos y aeropuertos en estos países”.
El próximo 16 de abril se realizará en la isla el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, un evento clave para el futuro del gobierno. Basándose en este acontecimiento, donde Fidel Castro será el delegado de mayor edad a sus 89 años, Raúl Antonio Capote, un ex doble agente cubano-estadounidense, volvió a comentar que se prepara un operativo desestabilizador en la isla.
Escritor y profesor de la Universidad de Pedagogía en La Habana, puso en evidencia en 2011 el plan que ahora denuncia de nuevo: “2016 es el año previsto por la CIA para cuajar el Proyecto Génesis. Un mes antes del Congreso del PCC debería salir a la luz pública una organización no gubernamental, integrada por estudiantes universitarios, académicos, intelectuales y artistas vinculados a las universidades y centros culturales más importantes de la capital del país. Génesis debería presentarse como proyecto alternativo, adelantarse, crear confusión, dividir, romper la unidad” escribió el jueves (quinta-feira) pasado en Cuba Debate.
De las afirmaciones de los funcionarios o especialistas en Inteligencia de los dos países, se desprende que la diplomacia va por un camino en apariencia distinto mientras perdura este hostigamiento de EE.UU. Clapper lo hizo evidente con su informe al Senado: “Cuba sigue siendo una amenaza crítica de contrainteligencia”, dijo. Desde La Habana, responden que pese a los bajos niveles de audiencia de Radio Martí en la isla (menos de un 2 por ciento, según datos del propio gobierno estadounidense hasta el 2008) la OCB recibió del Congreso de EE.UU. desde que se creó unos 770 millones de dólares. De aquella suma, al organismo que controla Radio y TV Martí van a parar 27 millones de dólares anuales, según fuentes cubanas.

González dice que si la Oficina de Transmisiones a Cuba estuviera fuera del gobierno “una OCB no federal podría firmar acuerdos con varios medios de la región que, a su vez, reproducirían una visión sobre Cuba que no sería muy diferente a la que dan hoy en día, pero sin temores de estar trabajando, oficialmente, para el gobierno estadounidense”.

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