quinta-feira, 24 de setembro de 2015

A ESPERANÇA É COLOMBIANA

A foto para a história: Santos e Timochenko, no meio Raúl Castro (Foto: EFE/Página/12)
Um passo histórico que gera otimismo num país castigado pela guerra
A assinatura do acordo ontem é considerado o maior avanço nos Diálogos de Havana, pois dos seis pontos da agenda pactada pelas partes, o que se refere à justiça para as vítimas é o que tomou mais tempo.
Por Katalina Vásquez Guzmán, de Medellín (Colômbia) – no jornal argentino Página/12, edição impressa de hoje, dia 24
“A foto, a foto!”, gritavam no salão de protocolo de Havana quando, depois de anunciar o mais importante passo no atual processo de paz entre a guerrilha das FARC e o governo da Colômbia, o presidente Juan Manuel Santos e o comandante Timochenko (codinome) se puseram de pé com Raúl Castro no meio. Minutos antes os chefes das duas delegações – Iván Márquez pela insurgente e Humberto De La Calle pela oficial – firmaram o mais substancial dos acordos até agora conseguidos em Cuba: a Jurisdição Especial para a Paz (JEP). Isto é: como se chegará à justiça com os guerrilheiros – e também com os agentes do Estado – que cometeram delitos durante sua vida nas armas, e de que maneira as vítimas resultarão satisfeitas, reparadas e dignificadas. Na Colômbia – neste ínterim – mais e mais vozes se somaram ao otimismo de vislumbrar, afinal, uma luz no longo transitar de tropeços por um conflito armado que prejudicou sobretudo os inocentes.
Não poucos colombianos que lutaram pela paz pagando com sua própria vida perderam a imagem sonhada por décadas e que apareceu ontem: o máximo chefe de Estado e o número um dos rebeldes apertando as mãos. Várias gerações de colombianos, durante mais de meio século, só conheceram a guerra, por isso nas associações camponesas e afros, em frente ao televisor de lanchonetes, nas reservas indígenas, nas salas das casas, nas sedes dos partidos nas capitais, e nas pastagens humildes da Colômbia mais distante, se escutaram as vozes de alegria após o anúncio e o encontro entre Santos e Timochenko, que aparecem juntos pela primeira vez através dos meios de comunicação.
Os familiares das vítimas do conflito armado reclamam por verdade e justiça (Foto: Página/12)
Também nas redes sociais jovens e adultos se fizeram ouvir: “Me deixo dominar por estranhas esperanças, vivi 60 anos e todos eles num país em guerra, tenho toda minha fé e minha alegria de um dia próximo despertar e acreditar que não existem dois exércitos enfrentados matando colombianos. É meu mais sagrado direito de sonhar. Quero viver esse dia”, anotou Gerardo Pérez, cidadão de Medellín. De Bogotá, Juan Camilo Maldonado, de 33 anos e editor do portal Pacifista, convidou “a acompanhar de perto este processo, a compreender cada detalhe, a festejar compreendendo-o e assegurando-nos de que o que se promete se cumpre. A paz é de todos”.
Continua em espanhol:
En el Palacio de Convenciones de La Habana, entre tanto decenas de políticos que viajaron en la comitiva del gobierno desde Bogotá la tarde ayer, así como los insurgentes que viven en la isla desde hace días o meses y hacen parte de la Delegación de Paz, aplaudieron y mostraron las sonrisas. También, algunos integrantes de la Delegación de Gobierno como Humberto de La Calle quien, aunque menos emotivo, se veía satisfecho con los avances del proceso que lidera desde finales de 2012 cuando se instaló la Mesa de Conversaciones en Oslo, Noruega, y luego se trasladó a Cuba. Lo que ocurrió ayer es considerado el más grande avance en los Diálogos de La Habana, toda vez que de seis puntos que tiene la agenda pactada por las partes, el de víctimas y justicia es el que más tiempo ha tomado en conversaciones, más de un año. En 32 meses de discusiones, las partes han llegado a acuerdos en tres puntos: tierras, drogas ilícitas y participación en política. Además, este año se ha pactado que se conformará una Comisión de la Verdad, y se firmó un acuerdo más para “desescalar” el conflicto en Colombia y acelerar las negociaciones en La Habana.
Desde diciembre de 2014 cuando el proceso entró en crisis por el secuestro de un general del ejército, y luego en abril con el asesinato de 11 soldados por parte de las FARC, esta guerrilla ha declarado ceses al fuego de forma unilateral. El gobierno se ha negado a ceder al fuego bilateral, mientras los índices de violencia se han mermado sustancialmente gracias al cumplimiento de la tregua por parte de los rebeldes. Los últimos dos meses han sido, según el Cerac, los más pacíficos en Colombia en el último siglo.
Pero los reclamos en contra de la impunidad de parte de las víctimas de las FARC siguen dándose, y han sido el clamor desde que comenzaron los diálogos. Los rebeldes, en respuesta, siempre han insistido en que no pagarán ni un día de cárcel, y empezaron sus apariciones en público justificando su accionar armado considerándose a sí mismos como víctimas.
A casi tres años de comenzar estos Diálogos, las posturas tanto de guerrilla, como de gobierno y de la sociedad colombiana se han vuelto más flexibles. Y, como pudo evidenciarse ayer, se ha hechos posible lograr acuerdos en temas álgidos y controversiales como justicia. Según se explicó ayer, la Justicia Especial para la Paz contará con un Tribunal para la Paz y salas de justicia, integrados por magistrados colombianos mayoritariamente, y con participación de algunos extranjeros; se indultarán los delitos políticos y conexos, y se dictará una ley de amnistía. Además, los responsables de crímenes de lesa humanidad deberán pagar penas entre 5 y 8 años que incluye restricción “efectiva” de la libertad, pero no cárcel. Quienes no reconozcan su responsabilidad, pasarán a la justicia ordinaria y pagarán, esta vez sí entre barrotes, 20 años o más.
Después de estrecharse la mano con el máximo líder de las FARC, Santos se reunió con su delegación de negociadores y detalló a la prensa que “hay delitos que ni nuestra propia conciencia nos permiten amnistiar”, y se refirió a la tortura, al genocidio, a la toma de rehenes, a la violencia sexual. Estos también, según Santos, “serán investigados, juzgados y sancionados por la nueva jurisdicción especial”. Aunque para algunas víctimas no es claro aún la aplicación de este acuerdo, que solo será efectivo si se firma un acuerdo final entre las partes en La Habana y si en Colombia los ciudadanos refrendan el Acuerdo, otras se mostraron optimistas.
“Estamos viviendo algo que nunca imaginé alcanzar, al ver que es la posibilidad de alcanzar la paz. Cuando escuché la noticia me dio emoción porque era algo que no esperaba. La noticia es darle sin duda base sólida al proceso de paz”, dijo Clara Rojas, quien ha vivido uno de los más horrendos episodios de la guerra en Colombia: civil secuestrada, embarazada en cuativerio, obligada a entregar su hijo a los rebeldes, y, años después, liberada y reunida con su primogénito rescatado de la selva. Además del acuerdo para la Justicia que se firmó ayer, la historia de violencias se llenó de esperanzas por el plazo de seis meses que se dio para la firma final, y el anuncio de que, si toda sale bien, en marzo las Farc serían ya una organización desarmada y en ejercicio de la política y la vida civil. Cualquier colombiano sabe que no solo basta que las FARC suelten las armas para que conozcamos un país en paz; pero sí que se estará más cerca de lograrla en tanto los rebeldes tomen la palabra, en vez del fusil.
Tradução (parcial): Jadson Oliveira

REAÇÕES DE JÚBILO NA REGIÃO

“Somente com a não impunidade é possível se construir uma sociedade justa e democrática”, afirmou o prêmio Nobel da Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, ao saudar o passo histórico de ontem nos diálogos de paz.
Nota também do Página/12, edição de hoje, dia 24 (em espanhol)

El acuerdo de jurisdicción especial para la paz firmado entre las FARC y el gobierno colombiano en La Habana generó reacciones de júbilo en la región. El secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), Ernesto Samper, valoró positivamente ayer los avances logrados por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder de la guerrilla, Timoleón Jiménez, alias (codinome) Timochenko. “Celebro el paso histórico que dará la mesa de La Habana al definir la aplicación de la Justicia Transicional, el cual nos permitirá pasar del conflicto al posconflicto”, señaló a través de su cuenta de Twitter. “Verdad, reparación y justicia deben ser los tres componentes de la justicia transicional acordada por la Mesa de La Habana”, agregó el ex presidente colombiano. 
Por su parte, el premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, afirmó que espera que después de tantas décadas de conflicto y violencia, el pueblo colombiano finalmente encuentre la paz. “Nos alegramos muchísimo de este paso que está dando el presidente Santos con las FARC”, señaló. Sin embargo, el activista defensor de los derechos humanos consideró que todavía (ainda) existen una serie de cuestiones que deben ser trabajadas en profundidad para garantizar la no impunidad. “Debe resolverse cuál va a ser la reparación para los desplazados y los exiliados colombianos, se debe llegar a soluciones integrales y no parciales. Sólo sobre la no impunidad es posible construir una sociedad justa y en democracia”.

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