domingo, 2 de agosto de 2015

LAURA FLANDERS: OS ESTADOS UNIDOS TÊM MUITO O QUE APRENDER DO EQUADOR EM COMUNICAÇÃO

Jornalista britânica, entrevistadora do programa La Hora Laura Flanders show, em diálogo com a agência de notícias Andes. (Foto: Micaela Ayala V./Andes)
Para Flanders, um dos maiores avanços vividos pela América do Sul em matéria de comunicação é tê-la reconhecido como um direito humano. Explica que nos Estados Unidos ainda não se consegue tal reconhecimento e as relações entre meios de comunicação, Estado e cidadania têm como mediadora uma legislação aprovada em 1930.
“A primeira vez que me emocionei pela Telesur (cadeia de TV multiestatal da América Latina, com sede na Venezuela) foi há muitos anos quando soube que as câmeras chegavam até as comunidades, de modo que gente sem recursos contava suas histórias”.

Da Agência Pública de Notícias do Equador e Sul-américa – Andes, de 02/08/2015 (em espanhol)

Quito, 2 ago (Andes) - En entrevista con Andes la periodista y activista británica Laura Flanders, quien dirige un programa de entrevistas –Laura Flanders Show- transmitido por la cadena de televisión teleSUR y por internet, habló sobre la situación comunicacional que vive Latinoamérica y Estados Unidos.
Flanders visitó Ecuador el pasado 23 de julio para participar en el Congreso Internacional 'Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur', organizado a propósito del 10° aniversario de la cadena TeleSur. En su intervención trató el tema de las audiencias en EE.UU y los mercados mediáticos.
La importancia de regulaciones en comunicación para el continente
Para Flanders uno de los mayores avances que vive Suramérica en materia de comunicación es haberla reconocido como un derecho humano. Explica que en los Estados Unidos todavía no se logra este reconocimiento y sus relaciones entre medios, Estado y ciudadanía tienen como mediadora a una legislación aprobada en 1930.
En esta normativa se expresa que las ondas televisivas son de propiedad pública y que los canales de televisión deben pedir un permiso al gobierno para transmitir en esas ondas televisivas. Desde esta perspectiva considera la importancia de la Ley Orgánica de Comunicación ecuatoriana.
“Dichos permisos se han convertido en permisos para imprimir dinero, para publicitar y para ganar millones de dólares sin atender el interés público. De ahí la importancia de tener una ley como la Ley Orgánica de Comunicación del Ecuador que trata sobre la responsabilidad de los emisores, incluso las comerciales, de atender a un interés público y cubrir temas para el público. Nosotros no tenemos nada de eso y más bien tenemos mucho que aprender de ustedes”.
La periodista, quien también es colaboradora de la revista norteamericana The Natión, cree que el modelo ecuatoriano es amenazante para las compañías de televisión de EE.UU por su legislación en comunicación. Por eso cuando tratan el tema en medios, manifiesta, lo hacen posicionando la idea de que en el país existe restricción a la libertad de expresión. Esta mirada está ligada al pensamiento de que lo medios tienen más libertad de expresión, incluso que las personas.
“En realidad –en EE.UU.-, si tratamos de limitar su publicidad para candidatos en tiempo de elecciones, si intentamos limitar sus pagos y su intervención en las elecciones dicen que es una violación a su libertad de expresión. Tenemos libertad de expresión si pagas por ello, pero no tienes derecho a la comunicación si eres ciudadano, si eres parte del público. Es por esto que tenemos un gran desafío. ¿Por qué no tenemos institucionalidad en EE.UU? Se remonta a la idea de libertad con el gobierno diciéndonos qué hacer. Esto es lo que nos ha impedido expresar que debe haber la libertad de comunicación para el sector trabajador, para el sector público y no solo para los dueños de un medio”, indica Flanders.
La problemática de los medios (de comunicação) públicos en EE.UU.
Flanders compara, en términos de acceso, al medio público británico BBC con los medios estadounidenses. Resalta dos puntos sobre la BBC. La primera es que cuenta con un ingreso asegurado desde el gobierno, lo que le permite tener más libertad que en los EE.UU donde los medios públicos no tienen tal ingreso. Por otro lado, analiza el tema del acceso que tienen las minorías para ser protagonistas en sus propios medios.
“En los EE.UU tenemos el canal Black Entertainment Television, Univision, Women’s Television Network. Tenemos varios espacios de acceso pero el problema es que no tenemos una perspectiva con consciencia racial o de género y aún nos falta ver Afro-descendientes con un punto de vista diferente al que ahora se transmite en las noticias”.
Como ejemplo trata el caso del Black Entertainment, un canal de televisión orientado al público joven afrodescendiente de Estados Unidos que provee de contenidos culturales y de entretenimiento para este sector de la población. 
“Podemos tener el canal Black Entertainment con mucho entretenimiento, ‘Bill Cosby’ y ‘Dios nos libre’, pero en las noticias diarias no tenemos una cobertura bien pensada y estructurada de movimientos serios como Black Lives Matter -grupo estadounidense que denuncia y se organiza contra la brutalidad policial hacia los afros-”.
Desde esta perspectiva es importante, sostiene Flanders, replantear el rol de medios de EE.UU. Por una parte “que se incluya a todos”. Y por el otro lado pensar en “cómo se transmiten las historias y qué tipo de gente se invita a los programas”.
Los medios (de comunicação) públicos de Latino América
El ataque a los países progresistas de Latinoamérica desde los medios estadounidenses se sustenta principalmente en supuestas vulneraciones a la libertad de expresión. Han existido críticas, expone Flanders, al fallecido Presidente Hugo Chávez por el canal de televisión teleSUR y lo llamaron en su momento dictador. Ante las críticas, recuerda, Chávez dijo: “creamos un red de comunicación pública, la cual ustedes no tienen.”
Otro caso es el del Presidente ecuatoriano Rafael Correa, cuando fue invitado en abril de 2014 al programa de Charlie Rose en la cadena televisiva de EE.UU. PBS. En ese espacio el Primer Mandatario fue acusado de coartar la libertad de expresión y respondió: “hemos creado medios públicos que antes no existían, solo teníamos medios corporativos.”
Casos como lo expuesta significan para Flander que los medios norteamericanos tienen una doble moral cuando se refieren a quien tiene derecho de intervenir en los medios.
“En los EE.UU. mucha gente cree en la libertad de expresión de la clase trabajadora, para que esta se tome en cuenta en los medios. Es una lucha de allá, es una lucha de aquí, es una lucha que tenemos en común. Espero que, mediante el intercambio de mecanismos, podamos descubrir cómo ustedes lograron proteger el interés público, cómo nosotros incrementamos la diversidad de plataformas para no tener solo la televisión sino también medios en internet, comunicación móvil, Facebook, Twitter”.
De allí la importancia que tiene para la activista la experiencia de la región en cuanto a medios públicos. En Estados Unidos, asegura, “tenemos una audiencia aburrida con la programación, compañías arruinando el planeta, tenemos más posibilidades de crear alternativas pero estas alternativas deben tener un estilo distinto, un impacto diferente, con historias diferentes, gente diferente”.
Desde su punto de vista los medios en general tienen grandes retos que superar. “Tal vez debamos hacer menos documentales y noticias y contar más historias sobre ficción, romance, emoción, música y poesía. Debemos tener plataformas para celulares y aparatos electrónicos en distintos idiomas y después debemos enseñar al público, acostumbrado a obtener información mediática gratis, que deben pagar su parte para pertenecer a lo que llamamos el ecosistema de medios. Nuestra ventaja hoy en día es que es mucho más barato hacer televisión y tenemos más medios de comunicación que se crean todos los días”.
Para medios y periodistas es un gran momento, manifiesta,  para tener una cobertura a nivel mundial y para contar historias. Un posible camino estaría en lo que los medios de América Latina están haciendo. Para muestra, teleSUR es para Flanders un ejemplo.
“La primera vez que me emocioné por Telesur fue hace muchos años cuando escuché que las cámaras se las llevaba a las comunidades, de modo que gente sin recursos contaba sus historias. Espero que mantengamos ese sentido de compartir el acceso a los medios de comunicación incluso si nos volvemos más profesionales, grandes, internacionales, con oficinas lujosas”.

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