sábado, 18 de abril de 2015

MARCHA EM BUENOS AIRES POR OUTRO MODELO PARA O CAMPO

A marcha foi o encerramento do VI Congresso Continental CLOC-Via Campesina, realizado nesta semana (Foto: Rafel Yohai/Página/12)
Organizações camponesas de todo o continente expressaram suas reivindicações na capital argentina: No Dia Mundial da Luta Camponesa (17/abril - data do massacre do Eldorado, no Pará, Brasil), representantes de 21 países marcharam da Embaixada dos EUA até a Rural (Sociedade Rural da Argentina, dos grandes produtores rurais), símbolos dos poderes que repudiam. Reclamaram pela soberania alimentar, contra os transgênicos e os abusos das multinacionais.
Matéria do jornal argentino Página/12, edição impressa de 18/04/2015 (em espanhol, com traduções pontuais)
Bajo (Sob) la consigna “contra los agronegocios, América latina lucha”, más de dos (duas) mil personas de distintas agrupaciones campesinas provenientes de veintiún (21) países latinoamericanos y nucleadas en la Coordinación Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) realizaron una marcha en (bairro de) Palermo desde la Embajada de los Estados Unidos hasta la Sociedad Rural Argentina, dos (2)  símbolos de los poderes que repudian. Fue el cierre (Foi o encerramento), en el Día Mundial de la Lucha Campesina, del VI Congreso Continental CLOC-Vía Campesina, que durante una semana debatió en Buenos Aires los reclamos y las propuestas políticas del otro campo.
Una mujer de sien curtida, arrugado entrecejo y acento riojano (Uma mulher de pele curtida, enrugada e sotaque riojano – da provincía argentina de La Rioja) pidió tímidamente “un matecito” (erva mate) a sus compañeros. Flanqueada por dos (2) “cumpas”, Mari agradeció y comenzó a narrar que es de Cruz de Caña, departamento de Cruz del Eje, y que integra el Mocase (Movimiento Campesino de Santiago del Estero).
A su alrededor, estandartes con cuadros multicolores flameaban sostenidos por cañas de diversos largos junto a banderas de Honduras, Cuba, Bolivia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Chile, Colombia, Brasil y Venezuela. Algunos niños (meninos) correteaban alrededor de sus madres (mães) dando saltos y preguntando cuándo empezaría la movilización.
Poco después, los organizadores comenzaron a deslizarse hacia la calzada de la avenida Sarmiento, seguidos por la marea de remeras (camisetas) y banderas verdes y rojas (vermelhas). Los presentes se ordenaron en una columna organizada en tres filas, mientras (enquanto) cantaban diferentes tonos. A la cabeza de la marcha, una decena de referentes (representantes) llevaron las banderas de las organizaciones.
Detrás de ellos, la caja de un gran camión hizo las veces de escenario y fue marcando el paso leve de una larga columna de manifestantes que ocuparon un carril entero de la avenida Sarmiento y varias cuadras desde la calle Colombia hasta alcanzar la puerta de la Rural.
“Compañeros, Patria o (ou) Muerte”, se escuchaba desde los parlantes del camión en el que se trasladaban los oradores de las agrupaciones campesinas; las tres columnas, ordenadas por país y por agrupación, contestaron al unísono: “¡Venceremos!”.
Abajo del camión, Mari informó, con pausadas palabras, que el congreso estuvo instalado en los Piletones de Ezeiza, que todo fue “muy bien organizado” en comisiones de Salud, Mística, Cultura, Higiene, Alimentación y que hasta hubo un “congresito” permanente en el cual los niños tuvieron su espacio propio de contención e intercambio.
“Las banderas de todos los rincones de Latinoamérica se unen para defender la soberanía de nuestros pueblos”, decía una oradora desde el escenario móvil. “Es el día internacional de la lucha campesina y los pueblos originarios. Somos las raíces, vinieron para pisotearnos pero estamos en pie y peleamos por lo que es nuestro”, enfatizó la voz. “Estamos vivos y vamos a defender con alma y vida nuestra amada tierra”, concluyó entre aplausos.
El camión siguió su tránsito por Sarmiento con parsimonia, seguido por una extensa columna que se movió al canto de “alerta que camina, la lucha campesina por América latina”. Una mujer con la bandera de Venezuela se sumó a los cantos: en su remera (camiseta) se leía #ObamaDerogaelDecretoYa.
Violeta, una joven antropóloga, se integró a la mateada de Mari y caminó con su bicicleta inglesa, un tanto oxidada pero aún funcional. Con su acento (sotaque), aportó a la diversidad de los interlocutores. “Yo soy misionera de Posadas, ¿ustedes?”. Tras cebarle un mate, Mari le pidió que fuera (fosse) más adelante para que les contara (contasse) “cómo es la marcha allá lejos (lá longe), vos que sos joven y podés”.
Las columnas eran muy largas (longas) y avanzaron lentamente por Sarmiento hacia Plaza Italia. Entre los integrantes de las filas predominaron las mujeres por sobre los hombres, de todas las edades, altas, bajas, medianas, de caderas anchas, de cinturas delgadas, tez morena, trigueña y blanca, todas envueltas en banderas de agrupaciones campesinas, la mayoría sonrientes y alguna que otra luchando con más de un hijo (filho).
Desde el escenario, una voz masculina recordó que “son 19 años desde los compañeros caídos por defender su tierra. Hay que recordar a quienes dieron su vida por defender la tierra. ¡No avanzarán ni un metro más, la tierra es nuestra!”, cantó interpelando a la multitud que seguía al camión.
Una banda musical folklórica tomó su turno en el micrófono desde el improvisado camión-escenario. La voz principal cantó que “la cumbia del agronegocio la bailan los asesinos y la cumbia de la tierra la bailan los campesinos”.
Jeny contó que llegó con su delegación desde Bolivia y que el motivo de la movilización fue “reclamar por la soberanía alimentaria, luchar contra el avance de los transgénicos y demostrar que existe unidad y organización para hacer frente a estos abusos de las multinacionales y el imperialismo en América latina”.
Atrás de ella, una mujer gritó haciéndola sobresaltar: “¿Globalicemos la lucha!”. Enseguida, la multitud y Jeny también respondieron: “¡Globalicemos la esperanza!”.
Desde el escenario que siguió en un movimiento pausado, una voz femenina resaltó que ya habían llegado frente a la entrada de la Rural. “Venimos a decírselos acá, a la Rural. Globalizamos la lucha. Acá está la Sociedad Rural Argentina”, dijo señalando hacia el edificio. “Mejor dicho, que dice (Melhor dito, que diz) ser argentina, porque si lo fuera (o fosse) estaría velando por los intereses del país, de nuestros pueblos y de nuestra tierra. Pero pacta con las multinacionales y nos vende a todos”, concluyó entre los aplausos.
“Queremos que la tierra esté en manos (esteja em mãos) de los campesinos”, explicó Laura, que llegó desde Santiago del Estero con su delegación del Mocase. “Nuestro mensaje es de unidad y de lucha contra el saqueo que sufren nuestras tierras, este reclamo tenemos que hacerlo acá frente a la Sociedad Rural y la Embajada, no existe otro lugar.”

Tradução (parcial): Jadson Oliveira

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