segunda-feira, 23 de março de 2015

PARAGUAI: JORNALISTAS ASSASSINADOS – POR WASHINGTON URANGA

Horacio Cartes (Foto: Internet)
Washington Uranga denuncia o assassinato de cinco jornalistas no Paraguai em menos de um ano e recolhe declarações de dirigentes daquele país, responsabilizando por essas mortes o governo do presidente Horacio Cartes.
Por Washington Uranga, no jornal argentino Página/12, edição impressa de 11/03/2015

Cinco jornalistas foram assassinados no Paraguai em menos de um ano. Isto significa que se se leva em conta que desde o final da ditadura de Alfredo Stroessner (1989) até agora o total de comunicadores que caíram violentamente foi de 17, aproximadamente 30% deles perderam sua vida durante o governo do atual presidente Horacio Cartes, que assumiu o cargo em 15 de agosto de 2013. A última das vítimas foi Gerardo Servián, jornalista/radialista de Zanja Pytâ: recebeu seis balaços no dia 5 de março em Ponta Porã (Brasil), a 200 metros da fronteira com o Paraguai.
Todos os assassinatos denunciados ocorreram no interior do país em zonas que os meios jornalísticos paraguaios de diferentes orientações qualificam de “liberadas” pelo Estado e onde se denuncia a presença de grupos criminosos e do narcotráfico. Segundo escreveu o jornalista Julio Benegas no jornal digital E’a, “este pesadelo para comunicadores em zonas de narcotráfico e da  ‘narcoganadería’ (narcotráfico relacionado com a criação de gado) começou, oficialmente, em 26 de abril de 1991, com a morte à vista de todos, em pleno centro de Pedro Juan Caballero, do então diretor da Rádio Mburucuyá, Santiago Leguizamón. Era presidente então o general Andrés Rodríguez, vinculado em informes confidenciais e alguns jornalísticos com cartéis da droga em seu tempo”.
Continua em espanhol (com traduções pontuais):
En declaraciones al mismo medio periodístico el secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), Santiago Ortiz, afirmó que “el crimen organizado se siente parte del gobierno (de Cartes), siente que es su gobierno” y esto “hace que se dispare la barbarie”.
El 16 de mayo del año pasado fue asesinado a balazos en el frente de su casa, en la localidad de Pedro Juan Caballero, el periodista y abogado Fausto Gabriel Alcaraz (28 años), conductor (apresentador) de un programa periodístico radial en Amanbay 570 AM. Al mes siguiente, el 19 de junio, Edgar Fernández Fleitas (43 años) se encontró con la muerte en su propia casa en la ciudad de Concepción: recibió seis balazos en la cabeza y en el cuello (e no pescoço). El muerto tenía un programa radial titulado Ciudad de la furia.
Pablo Medina y Antonia Almada, periodistas del diario (jornal) ABC Color, uno de los medios gráficos (impressos) de mayor circulación en Paraguay, regresaban de Villa Ygatimi, en Canindeyú, donde habían realizado una entrevista cuando fueron interceptados en un camino vecinal (estrada) y asesinados con disparos de escopeta y balas de calibre nueve milímetros.
Si bien todos los asesinatos permanecen aún impunes, el miércoles (na quarta-feira) anterior fue detenido en la ciudad brasileña de Naviraí, en Mato Grosso do Sul, el ex intendente (exprefeito) de Ypehú, Vilmar “Neneco” Acosta, tras (após) haber pasado cinco meses prófugo de la Justicia paraguaya buscado como autor intelectual del asesinato de Medina y Almada. En principio se pidió la deportación de Acosta a Paraguay, algo que fue denegado por las autoridades brasileñas y ahora se está pendiente del trámite de extradición para ser llevado ante la Justicia.
En declaraciones a los medios paraguayos, el secretario general del SPP, Santiago Ortiz, calificó de “significativa” la detención de Acosta y “una conquista de toda la ciudadanía y particularmente de los trabajadores de prensa, de los periodistas, que se han movilizado para exigir justicia”. Pero dijo también que “la entrega de Acosta es una operación mediante la cual se sacrificó un peón para proteger a los máximos exponentes de la narcopolítica, entre ellos el propio presidente Horacio Cartes”.
Para Ortiz “hay que seguir luchando por la extradición, el enjuiciamiento y la condena” de Acosta, pero sin perder de vista que “es solo un peón dentro del tablero (tabuleiro) de la narcopolítica en Paraguay”. El mismo dirigente sindical asegura que “de este tablero forman (fazem) parte altos integrantes de este gobierno”, porque “la narcopolítica está instalada y, más allá de esta detención, continúa instalada en el Ejecutivo y también en los otros poderes del Estado”.
Al encabezar manifestaciones callejeras (de rua) en la capital paraguaya para denunciar los asesinatos de periodistas, Santiago Ortiz dijo también que “protestamos contra el gobierno de la narcopolítica, que es quien ha segado la vida de cinco compañeros en poco más de un año y medio, porque desde que asumió Horacio Cartes la Presidencia, la mafia asesina de forma impune”. Y al expresar su preocupación por la situación, el representante sindical aseguró que “los mafiosos se sienten con absoluta libertad para actuar, se sienten parte de este gobierno, de los que hoy están destrozando el poder público en Paraguay. Porque ahora en este país gobierna el crimen organizado”.

Tradução (parcial): Jadson Oliveira

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