segunda-feira, 16 de junho de 2014

COLÔMBIA: “ESTE É O MOMENTO DA PAZ”, DISSE O PRESIDENTE REELEITO



Santos explicou que, além do objetivo da paz, impulsionaria a economia e as reformas da saúde e da educação (Foto: EFE/Página/12)

O presidente colombiano foi reeleito, apoiado pela esquerda, na sua aposta pela negociação com as FARC: com 50,94% dos votos, ele se impôs, frente a 45% obtido pelo candidato uribista Zuluaga.

Por Katalina Vásquez Guzmán - de Bogotá, do jornal argentino Página/12, edição de hoje, dia 16

Ao meio-dia John Valencia já andava pela sede da campanha de Juan Manuel Santos. Convencido de que votar pelo mandatário era uma aposta pela paz, madrugou, marcou seu voto e correu a buscar um lugar na primeira fila certo de que o presidente candidato seria o mesmo presidente eleito. Não se equivocou. Com 50,94% dos eleitores a seu favor, Santos foi reeleito, frente a 45,01% obtido por Oscar Iván Zuluaga, delfim do ex-presidente Álvaro Uribe, que provocou um debate contra os diálogos de paz que realizam atualmente o governo e as Forças Armadas Revolucionárias da Colômbia (FARC) em Havana.

A paz foi o principal trunfo do presidente atual para continuar no poder, a quem se somou a esquerda do país com o apoio de Clara López, candidata presidencial do opositor Partido Polo Democrático Alternativo. “Tinha que ser assim, que muitos se somaram ao clamor pela paz dos colombianos para lograr que Santos ganhasse, e que não pusesse a perder o processo de paz”, opinou John Valencia, cidadão de Bogotá de 31 anos, que, celular na mão, fotografou minuto a minuto a espera por Santos em seu comitê de campanha. “Eu quero vê-lo, que saia já para gritar-lhe que é um ‘berraco’, que jogou pela paz e por isso é que o elegemos, para ver se algum dia nossos filhos, ou que sejam nossos netos, conheçam outro país”, dizia John emocionado, enquanto balançavam bandeiras de diversos partidos pregando “Sim se pôde, sim se pôde”.

O Polo Democrático, Cambio (Mudança) Radical, a comunidade LGBT, afro-descendentes, mulheres, os Progressistas, a Frente Ampla pela Paz estavam todos presentes, triunfantes ao cair da tarde. Até uma bandeira do desmobilizado grupo guerrilheiro M-19 se movia ao compasso do tom folclórico que interpretaram no palanque. “Tinha que ser assim, volto a dizer, se não nos unimos, o uribismo volta e sobe ao poder e isso seria o pior”, comenta Valencia, aclarando que nas últimas eleições presidenciais Santos conseguiu a presidência como candidato de Uribe. “Agora Uribe é vítima de seu próprio invento: a reeleição”, comentava o cidadão.
"Ganhou Colômbia, ganhou a paz" (Foto: elespectador.com)
Como no primeiro turno, o mandatário arrasou nas zonas costeiras e limítrofes, enquanto Zuluaga foi vencedor no centro do país. O candidato da direita que propunha suspender as negociações de paz em Havana se chegasse à presidência: alcançou 6,9 milhões de votos, enquanto Santos o derrotou com 7,8 milhões. Na votação de ontem diminuiu a abstenção e se colocou em relevo o pedido pela paz.

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En la última semana, el presidente anunció que incluso se iniciarán diálogos exploratorios con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). A decir de analistas, esto le repuntó una subida en su popularidad, así como el apoyo del gabinete del actual alcalde (prefeito) de Bogotá, Gustavo Petro, que aceptó la renuncia de sus principales aliados, quienes se dedicaron a reforzar la campaña de Santos en la capital. Esta vez, más del 50 por ciento de los votos totales los sacó en Bogotá, cuando en la primera vuelta había sido vencedor Zuluaga. “Bogotá reaccionó (reagiu) – le decía a este diario John Valencia –, yo como bogotano quiero que él siga en el poder, y siga haciendo cambios (mudanças)  positivos para nuestro futuro.”

Junto a sus hijos y esposa, Santos ofreció un discurso emotivo explicando que, además de invertir todas sus energías en el propósito de la paz, impulsaría la economía y reformas a la salud y la educación. “No podemos seguir siendo un país desarrollado en medio de tanta desigualdad; no podemos sentirnos bien de ser ricos en medio de tanta pobreza, de las huellas (marcas) de la guerra”, comentaban a más de cinco mil seguidores en su sede al norte de Bogotá. “Eso sí es un demócrata”, gritaba John a todo pulmón. El público arengaba (pregava, gritava) con el coro: “Paz, paz, Colombia quiere paz”.

“Este es el fin de más de 50 años de violencia, y es el comienzo de una nueva Colombia con más libertad, con más justicia social, en paz consigo misma”, exponía el reelecto presidente con voz firme, instigando también a las guerrillas a ser “serias” ahora que se está negociando el fin de su lucha armada. “Este es el fin”, les dijo a los insurgentes, invitándolos (convidando-os) a comprometerse con el posible giro hacia un nuevo país.

Agradecido por el apoyo de distintos sectores, incluida la oposición, Santos detalló que “colombianos de muy diferentes convicciones políticas, incluyendo muchos que no simpatizaban con mi gobierno, se movilizaron alrededor de una causa, que es la causa de la paz. Se movilizaron porque saben que la historia tiene sus momentos, y que éste es el momento de la paz. El momento de terminar este largo y cruento conflicto. El momento de reconocer y responderles a todas las víctimas”. Según la Unidad Nacional para la Atención y Reparación de Víctimas, en el país más de seis millones de hombres y mujeres han sufrido de manera directa el conflicto armado. Las muertes suman 220 mil en un conflicto interno donde el narcotráfico ha impuesto una nefasta cuota de inyección económica a las luchas tanto rebeldes como paramilitares.

“Eso sí, Santos firma la paz con las FARC en La Habana, pero yo no sé qué va a hacer con todos los paramilitares que siguen matando, robando y traficando con las Bacrim (bandas criminales)”, se preguntaba Valencia mientras sorteaba empujones de la multitud. La justicia transicional, como la reparación a las víctimas, y la verdad sobre las violaciones a derechos humanos durante décadas, son algunos de los grandes retos (desafios) del electo presidente, así como la justicia sobre las ejecuciones judiciales “falsos positivos” ocurridas durante su período como ministro de Defensa de Uribe.

Cuando la multitud lo ovacionaba y pedía que se pronunciara contra éste, ahora su principal contradictor que lo señala de traidor, Santos dijo con alma y en tono pausado: “Gobernaré con el mayor respeto por mis adversarios. De eso se trata la paz: de entender que estamos en diferentes orillas en la contienda política pero respetamos nuestras diferencias. No somos enemigos. No guardamos rencor. Desterremos para siempre el odio y la violencia de nuestra democracia”.

Entretanto, el perdedor Zuluaga felicitó a Santos y invitó (convidou) a sus votantes a seguir luchando. “Lucharemos para que todas las promesas que hemos dicho se las cumplamos a todos los colombianos”, manifestó sin referirse a las denuncias por supuestos crímenes al apoyar a un hacker que consiguió ilegalmente información sobre los diálogos de paz en La Habana. El próximo 23 de junio continuará la próxima ronda de negociaciones entre la guerrilla más antigua del continente y el que ahora es llamado el gobierno de la paz. “Por nuestros hijos y por las nuevas generaciones de colombianos, ¡vamos a conformar una selección nacional de gobierno para seguir construyendo un país más justo e igualitario!”, sentenció el ganador de las presidenciales, confiado en que el camino está abonado para que la guerrilla se comprometa a dejar las armas y, con ello, el país transite un nuevo momento en que él mismo aspira a consolidarse como líder histórico.

Tradução: Jadson Oliveira

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