terça-feira, 18 de fevereiro de 2014

MADURO EXIGE DO PRESIDENTE DA COLÔMBIA "DEIXAR DE SE METER" COM A VENEZUELA: "JÁ BASTA CARALHO!"

Caracas - Al grito de "¡Ya basta carajo!", el presidente Nicolás Maduro exigió a su par colombiano Juan Manuel Santos que deje "de meterse en los asuntos internos" de Venezuela, sacudida por una ola de protestas estudiantiles y la detención de un dirigente opositor.

"!Ya basta carajo! ¡Ya basta de que se metan en los asuntos internos de nuestra patria. Los problemas de los venezolanos los resolvemos los venezolanos", dijo Maduro, que rechazó las declaraciones de Santos sobre que Venezuela "deporta y maltrata" a colombianos.

Santos, que este martes (nesta terça-feira) llamó al diálogo en Venezuela y ofreció su ayuda, también pidió que "se respeten los derechos humanos de los colombianos residentes en Venezuela", al mencionar su preocupación "por la reciente deportación de compatriotas que han denunciado que han sido deportados sin justa causa".

"Y viene Santos a decir que en Venezuela maltrata a los colombianos, que mi gobierno los maltrata y los deporta", lamentó Maduro.

En tanto, dos (duas) grandes manifestaciones pacíficas a favor y en contra del gobierno venezolano y la entrega de un opositor prófugo mantuvieron este martes en vilo a Caracas (mantiveram Caracas em suspense nesta terça-feira), tras dos semanas (depois de duas semanas) de protestas estudiantiles y violentos desbordes nocturnos.

En una concentración antichavista en el acomodado sector este de la ciudad, irrumpió el líder Leopoldo López y se entregó a la polícía, que lo buscaba por cargos de homicidio tras los desmanes que sucedieron a una marcha estudiantil con saldo de tres muertos la semana pasada.

En Palacio de Gobierno y frente a la manifestación de trabajadores petroleros convocada por el oficialismo, el presidente Nicolás Maduro dijo que "este jefe político de la derecha venezolana ya está en manos de la fiscalia (procuradoria) para responder por sus llamados a la sedición, al desconocimiento de la Constitución".

Ambas marchas marcaron un clímax luego de dos (duas) semanas de protestas universitarias iniciadas en San Cristóbal (cerca de la frontera con Colombia) en reclamo por la inseguridad y que fueron creciendo en magnitud, extendiéndose a todo el país e incorporando reclamos por la inflación, desabastecimiento y detenciones de estudiantes.

Las manifestaciones, que tuvieron desbordes violentos, habían sido calificadas por el presidente como "un golpe de Estado en desarrollo".

Oficialistas y opositores se habían reprochado la temeridad de convocar dos (duas) marchas que podrían toparse en un país altamente polarizado y que tiene todavía presente abril de 2002, cuando una manifestación opositora hacia el palacio presidencial derivó en un sangriento golpe de estado que derrocó brevemente (por 48 horas) al entonces presidente Hugo Chávez.

"Justicia injusta"

Miles de opositores vestidos de blanco congregados en Plaza Brión recibieron como a un héroe al líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, cuando llegó desafiando una orden de captura.

Con una bandera venezolana en sus manos, López trepó a una estatua del prócer cubano José Martí e instó a sus seguidores a "construir una salida a este desastre".

Él y otros dirigentes impulsan bajo la consigna "La salida" la táctica de ocupar las calles para oponerse al gobierno de Maduro, electo en abril de 2013, y forzar un "cambio (uma mudança) constitucional".

"Estamos expresando la frustración que sentimos, el país es un caos, no hay insumos en los hospitales, basta de inseguridad, quiero una Venezuela de progreso, donde me pueda quedar", hablava Satle Oviedo, 27 años, trabajadora de un hospital público.

Cerca de allí una joven llevaba una pancarta con la leyenda: "24 mil 763 muertes violentas en 2013. Somos mas que sólo cifras".

La marcha opositora no estaba autorizada y las autoridades habían desplegado un fuerte dispositivo antimotines que impidió a los manifestantes avanzar, como era su propósito, hacia el ministerio de Justicia, cerca del Palacio de Gobierno.

Uma maré vermelha ("roja")

A la misma hora y a sólo kilómetro y medio otros miles de manifestantes, trabajadores petroleros con los colores oficialistas, iniciaron una marcha de cinco kilómetros hacia el Palacio de Gobierno encabezados por el vicepresidente de temas económicos, Rafael Ramírez.

La manifestación fue convocada para que los petroleros entregaran a Maduro un contrato colectivo de trabajo, calificado por los gremialistas (pelos sindicalistas) como muy positivo.

Grupos musicales que interpretaban canciones de ritmo tropical y letras revolucionarias, acompañaron a los trabajadores mientras esperaban un mensaje del jefe de Estado.

Ramírez, quien lidera la petrolera estatal que genera 96 por ciento de las divisas de venezuela, trocó sus impecables trajes oscuros por la camisa roja chavista y desde el estrado frente al palacio presidencial saludó la "marcha revolucionaria y antifascista" de los trabajadores petroleros.

La tensión por las marchas puso a Venezuela en el punto de mira de la comunidad internacional y varios gobernantes apoyaron a Maduro, mientras organizaciones internacionales como Celac y Unasur y países como México y Panamá exhortaron a resolver las diferencias mediante el diálogo.

Washington, por su parte, anunció este martes (nesta terça) que estudia "acciones" contra Venezuela en respuesta a la decisión de Maduro de expulsar a tres funcionarios consulares a los que acusó de injerencia en asuntos internos.

Venezuela, el país con las mayores reservas de crudo (petróleo) del mundo, tiene a Estados Unidos como principal socio comercial pese a las permanentes desavenencias y roces políticos.

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